miércoles, enero 03, 2007

Exposición "Dialogo entre dos colecciones" en Sevilla

Obras maestras del Museo de Bellas Artes de Sevilla y del Museo Goya de Castres
Sevilla del 1 de Diciembre al 11 de Marzo de 2007.

Por primera vez, se han reunido, a modo de diálogo, obras maestras de la pintura española del Museo Goya de Castres y del Museo de Bellas Artes de Sevilla, ofreciéndonos la oportunidad de contemplar el paralelismo entre ambas colecciones.
El Museo Goya de Castres es una pinacoteca de referencia para el coleccionismo de arte español fuera del país y cuenta con piezas que abarcan desde la Edad Media hasta siglo XX. Para esta muestra, se han seleccionado pinturas realizadas desde el siglo XVI al XX, tratando de poner en paralelo la obra de un mismo artista en ambas colecciones. Cuando esto no ha sido posible, se han buscado otras conexiones, como la pertenencia de dos autores a un mismo movimiento estético (el caso de Barrón y Cortés) o a una misma escuela (la barroca madrileña para Claudio Coello y Antolínez), la relación del trabajo de un artista con el producido por su taller (como se ha hecho con Zurbarán) o comparar dos representaciones de la misma época y género, como el bodegón.
Ubicado en el antiguo Convento de la Merced Calzada, el Museo de Bellas Artes de Sevilla fue fundado como "Museo de pinturas" el 16 de septiembre de 1835, con las obras procedentes de conventos y monasterios desamortizados por el gobierno de Mendizábal. El edificio es una de las mejores muestras del manierismo andaluz. Juan de Oviedo y de la Bandera fue el arquitecto y escultor que ideó el proyecto constructivo, impulsado por Fray Alonso de Monroy.
La actual colección del museo, además de albergar grandes tesoros del Barroco sevillano (con obras de Francisco de Zurbarán, Murillo y Valdés Leal, entre otros), se ha incrementado notablemente gracias a nuevas adquisiciones e importantes donaciones.

La estrella es "El juicio final", obra que marca el final del manierismo en Sevilla y es muy importante porque el joven Velázquez llegó de aprendiz a su taller cuando la pintaba; incluso participó en un bodegón que aparece en otra de las grandes obras de Pacheco, Cristo servido por los ángeles, que también está en el museo francés.