sábado, febrero 17, 2007

EXPOSICION "DE GOYA A GAUGUIN" EN BILBAO

Hasta el 11 de marzo de 2007.
A lo largo de casi un siglo, el Museo de Bellas Artes de Bilbao ha conseguido reunir una amplia y valiosa colección de pinturas y esculturas del siglo XIX, un fondo impresionante que revela cómo determinadas inquietudes artísticas han corrido paralelas a la bonanza económica de la ciudad y al desarrollo de su burguesía. Para acercarnos a las más de trescientas piezas que componen esta parte de la colección bilbaína, los organizadores de esta exposición han tenido en cuenta tres hilos conductores. En primer lugar, el deseo de mostrar el espíritu cosmopolita con el que se arma esta colección, que incluye varios nombres de gran resonancia internacional.
En segundo lugar, la importante presencia de artistas vascos (Guiard, Guinea o Zuloaga, entre otros), así como de diversa procedencia que estuvieron activos en el País Vasco.
Aunque es habitual que todo museo de arte preste atención a las manifestaciones artísticas del entorno donde se ubica, la asimilación de un gusto internacional por parte de los pintores vascos del XIX, con contactos muy tempranos y continuados con París y Roma, coloca a sus obras en el centro de los grandes debates estéticos del siglo.
En tercer lugar, la existencia de una floreciente burguesía en Vizcaya desde los años del cambio de siglo propició un tipo de coleccionista identificado con el significado social del museo, lo cual contribuyó a las donaciones y marcó la política de adquisiciones. La cuidadosa selección de 65 obras y 46 artistas que constituye esta exposición –entre las que aparecen varias obras maestras y grandes nombres de proyección internacional, desde Cézanne, Rusiñol hasta Sorolla y Picasso– permite una aproximación privilegiada a un periodo artístico que registra la transición de preocupaciones estéticas todavía románticas hacia las primeras marcas del arte moderno.
Encuadrada aquí entre las notabilísimas figuras de Goya y Gauguin, la colección del Museo de Bilbao propone un recorrido por manifestaciones tan variadas como el cuadro de gabinete, el paisaje realista, el retrato, la pintura costumbrista y la pintura histórica, para describir un panorama cosmopolita del País Vasco que abarca hasta la primera recepción del impresionismo parisino.